Qué formato de archivo conviene
Lo ideal es un archivo vectorial — formatos como AI, SVG, PDF o EPS — porque se puede agrandar o achicar sin perder nitidez en los bordes. Si tu logo viene de una imprenta, una agencia de diseño o lo bajaste de tu propia web, es probable que ya exista en alguno de estos formatos.
Si solo tenés el logo como imagen (JPG o PNG) en buena resolución, también sirve — lo usamos como referencia visual para digitalizarlo desde cero.
¿No tenés ningún archivo digital? No es un problema. Una foto clara del logo en otra prenda, un cartel o incluso un dibujo de referencia alcanza para arrancar. Digitalizamos a partir de lo que tengas.
Cuántos colores usar
El bordado no tiene el mismo límite de color que una impresión digital, pero cada color adicional es un cambio de hilo en la máquina — así que los diseños de pocos colores sólidos son los más simples y económicos de producir. Si tu logo tiene degradados, no hay problema: se resuelven con técnicas de mezcla de hilos, construyendo la transición con puntadas superpuestas en vez de imprimirla.
Texto y detalles finos
La tipografía muy chica o las líneas muy finas son lo que más sufre al pasar de pantalla a hilo — por debajo de cierto tamaño, el bordado deja de leerse limpio y empieza a "amontonarse". Si tu logo tiene texto pequeño o detalles muy finos, te lo avisamos al ver el diseño y te sugerimos si conviene ajustar el tamaño de la prenda o simplificar ese detalle puntual.
Qué pasa después de que nos lo mandás
Convertimos tu logo en un archivo de puntadas — el proceso que llamamos digitalización, explicado en detalle en tecnología del bordado — y te mostramos una muestra antes de producir el pedido completo, para que apruebes tamaño, color y ubicación sin sorpresas.
Punta